LAS PREGUNTAS QUE DEBERÍAS HACERLE A UN ABOGADO ANTES DE CONTRATARLO

Contratar a un abogado es una decisión importante. No se trata únicamente de encontrar a un profesional que conozca las leyes, sino de elegir a alguien que comprenda tu situación, te explique tus opciones y te acompañe durante todo el procedimiento con transparencia y profesionalidad.

Sin embargo, muchas personas acuden a una primera consulta sin saber qué preguntar. A veces, por desconocimiento o por la preocupación que genera un problema legal, aceptan un presupuesto sin comprender exactamente qué incluye o inician un procedimiento sin conocer sus posibles riesgos.

Para evitarlo, antes de contratar a un abogado conviene plantear algunas preguntas que te ayudarán a tomar una decisión informada.

1. ¿Tiene experiencia en casos como el mío?

No todos los abogados se dedican a las mismas áreas del derecho. Un profesional especializado en derecho laboral puede no ser la opción más adecuada para un conflicto societario complejo, del mismo modo que un abogado penalista no necesariamente tendrá experiencia en litigios sucesorios.

Pregunta si ha llevado asuntos similares al tuyo, qué dificultades suelen presentar y qué aspectos considera más relevantes en tu situación.

¿Por qué es importante?

La experiencia en asuntos semejantes permite identificar problemas habituales, valorar alternativas y anticipar posibles complicaciones. No garantiza un resultado favorable, pero puede ayudarte a comprender mejor el alcance del conflicto.

2. ¿Qué opciones tengo y cuál recomienda?

Antes de iniciar un procedimiento, es fundamental conocer las alternativas disponibles.

En función del caso, puede ser posible negociar con la otra parte, alcanzar un acuerdo extrajudicial, recurrir a la mediación o acudir a los tribunales.

Pide a tu abogado que te explique las ventajas e inconvenientes de cada opción y las razones por las que considera más adecuada una estrategia determinada.

Un buen asesoramiento no consiste únicamente en decirte qué puedes hacer, sino también en explicarte qué consecuencias puede tener cada decisión.

3. ¿Qué posibilidades de éxito tiene mi caso?

Es una de las preguntas más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más delicadas.

Aunque un abogado puede realizar una valoración inicial a partir de los hechos y la documentación disponible, ningún profesional puede garantizar de forma responsable el resultado de un procedimiento judicial.

El desenlace puede depender de las pruebas, de la interpretación jurídica, de las alegaciones de la otra parte y de otras circunstancias que no siempre pueden anticiparse.

Por eso, en lugar de buscar una promesa de éxito, pide una valoración razonada que incluya:

Los puntos fuertes de tu posición.
Las debilidades o dificultades del caso.
Las pruebas que necesitas aportar.
Los riesgos jurídicos y económicos.
Los posibles escenarios, tanto favorables como desfavorables.
La transparencia al explicar los riesgos es una señal importante de profesionalidad.

Como siempre digo: Si un abogado te dice que tu caso está ganado, sal corriendo, ahí no es.

4. ¿Cuánto me va a costar contratar sus servicios?

El coste de un procedimiento puede influir considerablemente en tu decisión. Por eso, conviene conocer las condiciones económicas antes de comenzar.

Pregunta cómo se calculan los honorarios y solicita un presupuesto claro, preferiblemente por escrito.

También es recomendable aclarar:

Si el presupuesto incluye únicamente el asesoramiento o también la representación judicial.
Si contempla la redacción de escritos, la asistencia a vistas y las negociaciones.
Si incluye los honorarios de procurador, peritos u otros profesionales, cuando sean necesarios.
Si existen gastos adicionales previsibles.
Qué ocurre si el procedimiento se prolonga o requiere actuaciones no previstas inicialmente.
Si los importes incluyen los impuestos aplicables.
No siempre la opción más barata es la más conveniente, pero tampoco debes aceptar un presupuesto sin comprender qué servicios estás contratando.

5. ¿Cuánto tiempo puede durar el procedimiento?

Los plazos son especialmente importantes cuando el asunto afecta a tu trabajo, tu patrimonio, tu familia o tu actividad empresarial.

Pregunta cuánto podría durar el procedimiento y qué factores pueden retrasarlo.

Tu abogado podrá ofrecerte una estimación orientativa, aunque la duración real dependerá del tipo de asunto, de su complejidad, de las actuaciones necesarias y de la carga de trabajo del órgano judicial, entre otros factores.

Además, conviene distinguir entre el tiempo necesario para preparar el caso, la duración del procedimiento y el tiempo que podría requerir la ejecución de una resolución.

6. ¿Qué documentación necesito aportar?

La calidad del asesoramiento depende, en buena medida, de la información disponible.

Pregunta qué documentos debes reunir y cómo puedes facilitarle la información de manera ordenada.

Según el asunto, pueden resultar relevantes contratos, facturas, correos electrónicos, mensajes, nóminas, comunicaciones oficiales, resoluciones judiciales o justificantes de pago.

Es importante aportar también los datos que puedan resultar desfavorables para tu posición. Ocultar información puede dificultar la estrategia jurídica y generar problemas cuando aparezcan nuevos elementos durante el procedimiento.

Recuerda que tu abogado necesita conocer los hechos con la mayor precisión posible para poder asesorarte adecuadamente.

7. ¿Quién llevará personalmente mi asunto?

En algunos despachos, el profesional con quien mantienes la primera reunión no es necesariamente quien se ocupa de todas las actuaciones posteriores.

Por ello, conviene preguntar quién será tu interlocutor principal, quién preparará los escritos y quién asistirá a las reuniones o actuaciones relevantes.

Si varias personas van a intervenir en el asunto, solicita que te expliquen sus funciones.

Saber quién se responsabiliza de cada tarea facilita la comunicación y te permite conocer cómo se organizará el trabajo.

8. ¿Cómo nos comunicaremos durante el procedimiento?

La comunicación es uno de los aspectos que más influyen en la experiencia del cliente.

Antes de contratar, aclara cómo podrás contactar con el despacho, por qué medios se comunicarán las novedades y qué plazo habitual de respuesta puedes esperar.

También conviene preguntar si recibirás información cuando se produzca una actuación importante, si tendrás acceso a las resoluciones y cómo se resolverán las dudas que surjan durante el procedimiento.

No es necesario que un abogado esté disponible a cualquier hora, pero sí es razonable establecer unas expectativas claras sobre la comunicación y el seguimiento del asunto.

 

9. ¿Qué riesgos económicos puedo asumir si pierdo?

Esta cuestión suele pasarse por alto, pese a que puede ser determinante.

En determinados procedimientos, una resolución desfavorable puede implicar gastos adicionales, incluidos los relacionados con una eventual condena en costas.

Pregunta qué consecuencias económicas podría tener perder, si existe riesgo de tener que pagar parte de los gastos de la otra parte y qué otros costes podrían surgir durante el proceso.

La respuesta dependerá del tipo de procedimiento, de las circunstancias concretas y de las normas aplicables.

Conocer estos riesgos te ayudará a valorar si iniciar el procedimiento es una decisión razonable y qué alternativas podrían reducir la exposición económica.

10. ¿Qué ocurre si quiero cambiar de abogado?

La relación entre abogado y cliente se basa en la confianza. Si esta desaparece, es conveniente saber qué opciones tienes.

Pregunta cuáles son las condiciones para finalizar la relación profesional, cómo se calcularían los honorarios por el trabajo realizado y cómo se gestionaría la entrega de la documentación del asunto.

Si el procedimiento ya está en marcha, también será necesario valorar cómo realizar el cambio sin perjudicar tu defensa y respetando los plazos procesales.

No se trata de comenzar una relación profesional pensando en terminarla, sino de conocer tus derechos y las condiciones del encargo desde el principio.

 

11. ¿Qué sucede después de la primera consulta?

La primera reunión sirve para conocer el problema, revisar la información disponible y valorar las posibles vías de actuación.

Antes de finalizarla, pregunta cuáles serían los siguientes pasos si decides contratar al profesional.

Es conveniente que te explique qué trabajo se realizará inicialmente, qué documentación falta, cuándo recibirás el presupuesto definitivo y qué actuaciones urgentes podrían ser necesarias.

Si existe un plazo legal próximo, indícalo desde el primer momento. No conviene retrasar la consulta cuando puede haber un plazo de prescripción, caducidad o contestación a una notificación.

 

 

 

Este artículo tiene carácter meramente informativo y no constituye asesoramiento jurídico individualizado. La solución adecuada dependerá de las circunstancias de cada caso y de la normativa aplicable.

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