El testamento vital es un documento en el cual una persona manifiesta su voluntad en caso de encontrarse en situación de grave deterioro físico o psíquico. Para ello la persona puede optar por que se tengan en cuenta una serie de criterios (alguno, algunos o todos) como son:
- La capacidad para comunicarse con otras personas.
- Padecer dolor físico, psíquico.
- La imposibilidad de realizar actividades propias de la vida diaria.
- Voluntad de no prolongar la vida en situaciones clínicamente irreversibles.
- Preferencia de permanecer en el domicilio habitual durante los últimos días de vida.
También se manifiesta los deseos en cuanto a la atención médica, en cuanto a si se quieren tratamientos para paliar el dolor, a la aplicación de técnicas de soporte vital, respiración asistida o cualquier medida dirigida a prolongar la supervivencia de forma artificial. Así como recibir tratamientos o pruebas médicas que no van a suponer una recuperación.
En el testamento vital además se determina las situaciones clínicas en las que se debe tener en cuenta: enfermedad incurable avanzada, enfermedad terminal, situación de agonía (todas o alguna de ellas). Así como las instrucciones sobre la donación de órganos. Y por último se puede manifestar la voluntad respecto a recibir auxilio espiritual.
El testamento vital en cualquier momento se pude anular o modificar y sí algún médico alega objeción de conciencia, sería otro profesional el que aplicaría la voluntad del paciente, siempre y cuando esta no fuera contraria a la ley, por lo tanto, la eutanasia activa no está permitida.
El testamento vital no es un documento estrictamente jurídico, va dirigido a médicos y enfermeras, pero aun así necesita una serie de formalidades:
1.- Debe ser otorgado por persona mayor de edad, que no este incapacitada de manera libre. Los padres no pueden otorgar este testamento en nombre de sus hijos.
2.- Se puede otorgar ante Notario, o ante tres testigos (dos de los cuales no deben tener relación de parentesco hasta el segundo grado ni estar vinculados por relación patrimonial con el otorgante).
Lo óptimo es que el documento se haya incorporado a la historia clínica del paciente, y para ello en las diversas comunidades autónomas existen registros. Si no se ha hecho así, se puede aportar por los familiares.
En resumen, el testamento vital es una opción cuando se quiere tener seguridad de que se va a tener en cuenta tu voluntad cuando llega el momento final.